Gracias Olmo y Candela, por recordarme este libro. Cuando empecé a contar cuentos como vuestra mamá, fue uno de los primeros libros que escogí porque me parecía mágico poder leerlo en la oscuridad. ¿sabéis?, en el techo de mi dormitorio tengo  pegatinas de estrellas fosforescentes que, cuando a pago la luz, tendido en mi cama, se iluminan  para dormir bajo un cielo estrellado. Bajo ese techo, mirando hacia arriba, abría el libro y era como leer la historia en el cielo de mis sueños. Gracias a los dos por recordarme esas noches. Voy a buscar el libro entre las cajas y alguna noche volveré a retomar esa lluvia de estrellas y lectura nocturna dedicada a vuestros sueños.

Filiberto.La-Luna