“A la deriva” narra la experiencia de Nenna James, una joven canadiense sin medios para alquilar una vivienda en Londres, que termina por vivir con sus dos hijas en una barcaza anclada en el Támesis, “el Grace“, en el muelle de Battersea. Allí comparten su existencia con unos vecinos que se encuentran, como ellas, a la deriva.

Estamos en los años 60 en Londres. En aquellos quienes quisieran tener acceso a vivir en la gran ciudad tenían pocas opciones, y una de ellas era vivir en un barco. Una ciudad como Londres donde la niebla y la humedad lo inundan todo, la vida en un barco no es lo más adecuada para criar a dos niñas. Fitzgerald recrea la forma de vida y de convivencia en torno a la vida en una barcaza. Donde de la necesidad surge la amistad. La solidaridad y el hermanamiento eran parte de esa vida.

Nenna está medio casada. Medio, porque no está divorciada pero su marido Edward se niega a habitar en ese barco. Está absolutamente convencido de que las condiciones de vida no son las apropiadas para sus hijas, y alquila una habitación en la ciudad. Eso sí, para él solo.

Entre subidas y bajadas de la marea transcurrirá la subsistencia de nuestros navegantes sin rumbo, con unas vidas a la deriva, tal y como indica el título del libro. Cómo se vive en un lugar concebido como medio de transporte. Nuestra protagonista, Nenna, luchará contra las adversidades para tratar de mantener su modo de vida.

Sus hijas, Martha y Tilda, unos personajes maravillosos. Viven libres y felices vagando por los muelles, rescatando tesoros escondidos y ejerciendo de guías de un primo lejano llegado de Viena.  Fitzgerald nos presenta a dos seres libres y sin responsabilidades que en ocasiones son más cabales que su propia madre.

A la deriva tiene un fuerte componente autobiográfico. Al principio de los 60, Fitzgerald se mudó a Londres y no encontraba ninguna vivienda de la que pudiese permitirse pagar el alquiler. La opción más asequible, y que fue bastante popular en su momento, era alquilar un barco para vivir en él. Penélope tenía la determinación y el coraje suficientes para mantener a su familia lo mejor que podía, y lo consiguió con la ayuda de su marido Desmond. Algunos de los personajes que aparecen en la novela están también inspirados en sus vecinos de aquel momento.

Con esta novela, Penélope Fitzgerald alcanzó la fama que merecía y obtuvo el Premio Booker de 1979. Ya había estado en las listas de candidatos el año anterior con La librería. Gracias al éxito recabado por esta novela, llevada al cine por Isabel Coixet, Impedimenta ha vuelto a editar esta novela que estaba descatalogada.

La trayectoria literaria de Fitzgerald, emprendida a los 58 años, goza de un consolidado crédito en Inglaterra. La perfección, sin ostentación. Sebastian Faulks dijo  una vez que “leer una novela de Penélope Fitzgerald es como salir de excursión en un automóvil impecable, en el que todo -el motor, la carrocería, el interior- inspira confianza, hasta que, recorridos unos pocos kilómetros, va uno y tira el volante por la ventana”. Está todo dicho.

Penelope Fitzgerald

Foto: JILLIAN EDELSTEIN / elmundo.es

Contó en alguna entrevista que su primera novela fue escrita para entretener a su marido que se estaba muriendo de alcoholismo.

Se habían conocido cuando ambos eran estudiantes veinteañeros en Oxford y, con un gusto compartido por lo literario, fundaron una revista que publicó por primera vez en Inglaterra a autores como Salinger y Alberto Moravia. Después de la guerra, su marido, agobiado por el horror de las atrocidades que había vivido, empezó a beber, falsificó la firma en unos cheques, y finalmente tuvo que abandonar su carrera de abogado

Empieza entonces para los Fitzgerald una vida en precario. Alojados primero en un refugio para indigentes, y luego en una barca anclada en el Támesis, que se hundió un par de veces. Fitzgerald nunca llevó una vida desahogada: aún después de sus primeros éxitos, siguió viviendo modestamente, asistiendo a los eventos literarios con sus pertenencias en una bolsa de plástico cualquiera.

Reconocida como una de las voces más talentosas de la literatura inglesa moderna, publicó su última novela, La flor azul, tal vez su obra maestra, cinco años antes de su muerte en el año 2000.

Obras

  • The Golden Child
  • Inocencia
  • La librería
  • El comienzo de la primavera
  • La flor azul