Dirty Works vuelve a apostar por un texto que es una patada en el culo a la sociedad actual. En la presentación del libro dicen:

Mi odio tiene la dureza del diamante […] es el aire que respiro, impregna cada célula de mi cuerpo […] y es mil veces más poderoso que todas vuestras buenas intenciones». Jim Goad está cabreado. Y no es para menos. Está harto de oír gilipolleces en los medios. Y ya iba siendo hora de que alguien saliese al ruedo cultural en plan kamikaze para poner las cosas en su sitio, sin pelos en la lengua y sin preocuparse del decoro y las buenas costumbres. Había dos alternativas: dejar un paquete hasta los topes de dinamita y estiércol en un edificio gubernamental o escribir este libro. Optó por la segunda. Como él mismo dice en el libro: «las preguntas bien dirigidas destruirán este gobierno sin que haya que malgastar una sola bala».

El manifiesto redneck es una devastadora defensa, razonada y oscuramente divertida, del grupo social más vilipendiado de Estados Unidos: el clan cultural al que la gente se refiere indistintamente como rednecks, hillbillies o basura blanca de tráiler. Con audacia y brillantez, demuestra que el secretito más sucio de Estados Unidos no es el racismo sino el clasismo y, con una inigualable habilidad para echar sal en las heridas, desmantela todas las ideas preconcebidas acerca de la raza y la cultura, arremetiendo a mazazo limpio contra las delicadas concepciones populares de gobierno, religión, medios de comunicación e historia.

Más de una vez te habrás preguntado cómo se puede votar a un impresentable como Donald Trump y convertirlo en presidente. Entender a los votantes norteamericanos se hace más sencillo tras leer “Manifiesto Redneck”.

Qué es un redneck? Imaginaos una peli en un bar country, pongamos de Tennesee, con cuatro borrachos hediondos y grasientos, entre máquinas tragaperras y copas de whisky, contando chistes guarros y discutiendo sobre cualquier cosa..

Goad se identifica con esa tribu y nos escribe desde su condición. A nosotros. Es decir: escribe a los blancos liberales de clase media-alta, a los lectores de revistas y suplementos culturales gravemente preocupados por el feminismo, la homofobia y los derechos de la comunidad LGTBIQ+. A los heraldos del pluralismo, fervorosos demócratas que predicamos el respeto por las otras culturas, por el medio ambiente, por las víctimas de las guerras en el Oriente Medio.

Plantea una lucha de clases, esto es la demonización de la clase obrera. La opulencia es blanca, como la libertad y las oportunidades. De modo que si esos “cochinos” se regodean en el fango de la pobreza, nos decimos, algo habrán hecho.

… Para hacerlo, Goad se nos lleva de paseo hasta el imperio romano. Quiere desentrañar los orígenes europeos de la basura blanca, de modo que irá haciendo desfilar la historia de opresión de los blancos ricos sobre los blancos pobres a lo largo del feudalismo y el nacimiento de la modernidad, parando especial atención al colonialismo y la cuestión de la esclavitud… (Os recomendamos la lectura de este artículo de PlayGround sobre el libro, muy interesante)

El libro, escrito en 1997, se torna totalmente actual; muy recomendable su lectura.

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